Hoy sabemos que esa inconfundible voz que interroga es la de Edgar Valdéz Villarreal, cuyo peculiar apodo, “La Barbie”, estaría presente por mucho tiempo en los medios de comunicación que, aterrorizados, advertían que con ese interrogatorio videograbado el crímen organizado había rebasado una peligrosa línea.
La jugada estaba muy bien pensada por su autor. “La Barbie” mandó la grabación por correo a periódicos estadounidenses y fue el “Dallas Morning News” quien lo publicó censurado unos meses después. La noticia trascendió hasta los principales noticieros mexicanos donde el video íntegro y sin censura fue mostrado con horror.
Era la primera vez que un video de esas características se mostraba en México y, con ello, inició una nueva época para el crímen organizado en el país: el Narcoterrorismo.
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